La leyenda de “Maria la Portuguesa”… Pasión Vega.


EFE – El 5 de enero de 1985, Juan Flores, de 35 años, recibía los disparos de un “guardinha” portugués, un tal Nunes, en la costa de Castro Marín (Portugal), acusado de pesca ilegal, y nadie sabe exactamente las razones por las que “le dispararon a dos metros”, según relataron los testigos en el juicio.

Cuando el pescador murió, nació en torno a él una leyenda que Carlos Cano convirtió en canción al año siguiente, para crear María La Portuguesa, la copla, el fado, que cuenta una historia de amor entre un marinero muerto a tiros y María, una misteriosa mujer portuguesa.

La identidad de esta mujer se ha mantenido en secreto durante los años, y nadie sabe si realmente Juan Flores conocía en Portugal a María, pero sí hay historias en torno a su muerte que la familia aún no tiene claras.

Manuel Flores, su hermano, guarda todos los recortes de la prensa de la época, y llama especialmente la atención una fotografía en la que aparece una mujer de unos 45 años con una corona de flores al lado del féretro que es trasladado al cementerio de Ayamonte.

“Sólo sabemos de ella que se llamaba María, pero no sabemos qué relación tenía con mi hermano, ni por qué estuvo junto al cuerpo toda la noche”, dice a Efe Manuel.

Pero hay más, Manuel comenta que hace 25 años la única forma de viajar entre Ayamonte y Castro Marín era en un ferry, que fue usado precisamente para transportar el cadáver del marinero y en el que la misteriosa María quiso embarcar pero la familia lo impidió, “aunque, cuando el cuerpo llegó al puerto de Ayamonte, ya lo estaba esperando”.

“A veces queremos creer que la canción no tiene que ver con mi hermano, pero es verdad que hay muchas cosas que pasaron”, indica Manuel.

El hermano del fallecido, propietario de un bar, guarda como oro en paño, además, un cuadro que le regaló el propio Carlos Cano, con la letra original de la canción, que el propio cantautor granadino le dio en una de sus visitas al pueblo para participar en el Festival de Música de la localidad.

Recuerda Manuel que fue un día “en el que el bar estaba lleno, y de pronto entró Carlos Cano y me regaló el cuadro, aunque no lo pude atender como me hubiese gustado, precisamente por la cantidad de gente que había en el bar”.

Mitad leyenda mitad realidad, lo cierto es que Juan Flores dejó viuda y dos hijas de 4 y 8 años, unas niñas que sólo consiguieron del gobierno portugués una indemnización de 200.000 pesetas de la época, muy por debajo de los dos millones que reclamaron en el juicio.

La canción ha supuesto una publicidad incalculable para Ayamonte, localidad de 21.000 habitantes que tiene el apelativo de “Puerta de España” por ser el punto más al suroeste de la península.

Su alcalde, Antonio Rodríguez, se muestra orgulloso de la publicidad que ha supuesto para su pueblo: “Es incalculable el beneficio que ha podido suponer para Ayamonte, la cantidad de personas han decidido venir aquí por la canción, o que se han interesado por su historia y han querido visitar los lugares que cita la copla”.

Cuenta el edil como anécdota que el anterior alcalde, Isaías Pérez Saldaña, que fue consejero de la Junta de Andalucía, era recibido en algunos pueblos con la canción de Carlos Cano, una especie de himno oficioso de Ayamonte.

 

Maria la Portuguesa.

(Carlos Cano)

En las noches de luna y clavel,
de Ayamonte hasta Villarreal,
sin rumbo por el río,
entre suspiros,
una canción viene y va,
que la canta María
al querer de un andaluz.
María es la alegría
y es la agonía
que tiene el Sur,
que conoció a ese hombre
en una noche
de vino verde y calor
y entre palmas y fandangos
la fue enredando,
le trastornó el corazón.
Y en las playas de isla
se perdieron los dos.
Donde rompen las olas
besó su boca
y se entregó.

¡Ay, María la Portuguesa!
Desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado
por las tabernas,
donde bebe ‘vinho’ amargo.
¿Por qué canta con tristeza?
¿Por qué esos ojos cerrados?
Por un amor desgraciado.
Por eso canta, por eso pena.

Fado
porque me faltan sus ojos.
Fado
porque me falta su boca.
Fado
porque se fue por el río.
Fado
porque se fue con la sombra.

Dicen que fue el “te quiero”
de un marinero
razón de su padecer,
que una noche en los barcos
de contrabando
pa’l langostino se fue.
Y en las sombras del río
un disparo sonó
y de aquel sufrimiento
nació el lamento
de esta canción.

joseblog-2puntocero. … “un Navegante Perdido en la red.”

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