Sade y su elegancia.


En la década de los 80, Sade fue una gran estrella. Gracias a su lángida mezcolanza de jazz, soul, una onda de salón nocturno y a su aspecto relajado y refinado a medio camino entre Audrey Hepburn y Lena Horne, Sade (que a su vez dio nombre al grupo) ha vendido millones de álbumes y ha hecho una música tan idiosincrásica e icónica, sin dejar por ello de ser accesible, que el epíteto Sadesco forma parte del léxico pop. 

Lovers ´Rock.

Tal vez el mejor calificativo sea que suena como un disco de Sade. A pesar de su ir y venir de los escenarios y de un ambiente creativo que hoy día está más interesado en los éxitos rápidos que en lo clásico, un montón de grandes productores darían lo que fuera por trabajar con ella. En cualquier caso, Sade y su grupo (los principales miembros de su grupo de la década de los 80, entre los que se encuentra el guitarrista y saxofonista Stuart Matthewman, que ha producido álbumes para Maxwell), junto con su inseparable productor, Mike Pela, han decidido seguir en sus trece y hacer caso omiso del consejo de los chicos del estudio de enfrente (oh, Shar-day … ¿has escuchado a ese tal Dre?). O quizás sólo estén haciendo la única clase de álbum que saben hacer. Independientemente de sus motivaciones, la cantante ha hecho mucho más que un disco porque sí: está claro que cuando alguien se toma tanto tiempo el flujo de dinero no es un factor a tener en cuenta. Lovers’ Rock está entre los mejores álbumes del año, mientras Sade, utilizando con destreza ese inconfundible instrumento volátil y vulnerable que es su voz, modela odas gentiles e insinuantes al amor y a la pérdida. El primer single es la melodía delicada, casi country, “By Your Side”, que rinde escaso tributo a la devoción eterna. El “You think I’d leave you down when you’re down on your knees, I wouldn’t do that” (Crees que dejaré que te hundas cuando ya estés de rodillas, yo nunca lo haría), de la voz suavemente entonada de Sade, y ese tema de querer que tu amante sepa que confías en él para recoger más tarde los pedazos de esa confianza traicionada, es una constante en el álbum. Musicalmente, Lovers Rock es sencillo (guitarra, bajo, batería, algo de teclados) y carece claramente de florituras. El principal empuje rítmico es el profundo dar y tomar de la mezcla. (No es de extrañar, teniendo en cuenta que el título del álbum está inspirado en un estilo de reggae). En piezas como “Slave Song”, la línea del bajo entra y sale, resonando en torno a estribillos del estilo “Gracias a Dios que soy tan fuerte”. En el enérgico tema a medio tempo “Every Word”, el canto rasta también entra y sale en la mezcla, con una voz perceptiblemente dolida mediante la que Sade se lamenta de que “All of your slick moves, they were once innocent moves”. (Todos tus movimientos trabajados fueron en su día movimientos inocentes). Son cuestiones emotivas y evocadoras, y para cada verso como “You came along when I needed a savior” (Tú llegaste cuando necesitaba que alguien me salvara), de la musitante “Somebody Almost Broke My Heart”. Hay otro igual de apasionado “How could you have done that to us?” (¿Cómo has podido hacernos algo así?), de “Every Word”. Simple y romántico, femenino y universal, Sade ha vuelto y su regreso es bienvenido e estimulante: es positivo que los buenos artistas no sólo sobrevivan, sino que además mejoren con el tiempo.

joseblog-2puntocero.  …  “un Navegante Perdido en la red.”

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